Reconstrucción del Fuerte de San Miguel
El Fuerte de San Miguel fue levantado por los portugueses en 1737, en plena disputa por el control del pasaje terrestre de la Angostura, único camino transitable cercano a la costa atlántica. Su misión era vigilar y asegurar la frontera, en un territorio marcado por la confrontación de imperios.
Con el paso del tiempo, la construcción original de tepes y piedra quedó en ruinas. Fue Horacio Arredondo quien, en el siglo XX, impulsó su reconstrucción, devolviéndole la forma de fortificación colonial y asegurando su preservación como testimonio histórico. Gracias a su esfuerzo, el Fuerte se convirtió en museo, con salas dedicadas a la vida militar y a la historia de la frontera.
El Fuerte de San Miguel durante su restauración
trabajos en el área de la Plaza de Armas
Vista actual de la Plaza de Armas
dentro el Fuerte de San Miguel
Como complemento, y con la colaboración de Aguerrondo, se anexaron dos espacios únicos:
- Museo Criollo, con carretas, aperos y objetos de la tradición rural.
- Museo Indígena, con puntas de flecha y piezas halladas en la región, que recuerdan la presencia ancestral en estas tierras.
Hoy, el Fuerte de San Miguel no solo es una fortificación restaurada, sino también un centro cultural que enlaza la memoria militar, criolla e indígena, cumpliendo la visión de Arredondo de rescatar y dar vida al patrimonio histórico del Uruguay.